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Gala 8 de 'OT 2017': “Crónica de una expulsión anunciada”



Es increíble lo que dan de sí los lunes desde que empezó Operación Triunfo 2017. La gala de anoche volvió a dejar el listón alto en cuanto a calidad de las actuaciones, pero trajo consigo alguna que otra injusticia -como viene siendo costumbre- que ahora comentaré.

Los 10 concursantes que hasta ese momento quedaban en la Academia salieron al escenario para abrir la gala con “Shake It Off” de Taylor Swift que, a decir verdad, dejó un tanto fríos a los espectadores -yo incluido-, pues no estuvieron excesivamente resolutivos, ni a nivel vocal ni de espectáculo, y se marcaron, probablemente, la peor actuación grupal desde que empezara el concurso hace unos 2 meses.

Pero no había tiempo para lamentos, así que decidimos dejar esa apertura en un segundo plano, lo vimos como algo más bien anecdótico, y nos centramos en lo verdaderamente importante: los nominados estaban a punto de defender sus temas y, por ende, su permanencia. Cepeda fue el primero en cantar, como viene siendo costumbre. Y tampoco quiso perder la costumbre de regalarnos (¿se puede considerar un regalo?) una actuación tan descafeinada como siempre, de la que parecía la misma canción que ya ha cantado otras 30 veces desde que entró en la Academia, con la misma puesta en escena y transmitiendo entre poco y nada. A nivel vocal, eso sí, estuvo ligeramente mejor que la semana pasada, pero sigue siendo el alumno rezagado, que observa como sus compañeros dan pasos de gigante hacia delante mientras él no avanza ni un centímetro.


Sin embargo, pronto se nos pasaría la rabia porque llegó Raoul y nos hizo olvidar todo lo que habíamos visto hasta el momento. Con su particular voz y sin necesidad de mucho artificio, el catalán se marcó su mejor actuación hasta la fecha, y una de las mejores de la edición. Le puso garra y fuerza al “Every Breath You Take” de Police, estuvo afinado de principio a fin, y su emoción traspasó la pantalla. Se notaba que estaba haciendo lo que más le gusta en esta vida, y ¡qué bonito es ver a gente tan luchadora y trabajadora como él cumpliendo su sueño!

Un sueño que, sin embargo, le arrebataron unas horas después. La audiencia dictó sentencia de nuevo, y Cepeda volvió a salvarse con un 54% de los votos, demostrando que de nada sirve hacer una actuación de 10 en el escenario, pues la decisión está casi tomada desde la semana anterior. Crónica de una expulsión anunciada. Cepeda, por cierto, y ya que hablábamos de costumbres, tampoco quiso perder la suya, y vuelve a ser uno de los candidatos a abandonar la Academia en la próxima gala que se celebrará en 2 semanas, tras el breve parón navideño. Roi será el otro que luche por su permanencia, y lo cierto es que es una decisión bastante merecida: ayer estuvo más bien flojo a nivel vocal y completamente fuera de la onda de la canción a nivel de movimientos e interpretación.

De nuevo es bastante difícil elegir una actuación como la mejor de la noche, además de la de Raoul. Sin embargo, esta vez me quedo con Aitana. Es verdad que comenzó bastante dubitativa, y empecé a temer que volviera a tener problemas en el directo después de haber hecho unos pases de micros estupendos pero, por suerte, supo recomponerse muy pronto y meterse de lleno en la canción pocos segundos después de comenzar a cantar. Así, fue capaz de regalarnos una actuación vocal fantástica, donde no necesitó más que su voz y su bastante adecuada interpretación, y demostró su gran versatilidad. Aitana continúa postulándose como una de las favoritas de la audiencia, tanto para ganar el concurso como para representar a nuestro país en Eurovision. El jurado también se mostró gratamente sorprendido con ella y le permitió cruzar la pasarela.

De las demás actuaciones, puedo decir muchas cosas buenas y pocas malas. Miriam se lució como nunca. Además de una puesta en escena estupenda, donde la gallega se recorrió el plató de cabo a rabo, casi sin tiempo de respirar y no dando lugar a titubeos, a nivel vocal estuvo genial, afinada en todo momento pese a la dificultad de estar andando y bailando. Además controló su polémico vibrato casi a la perfección y pudo regalarnos una de las tres mejores actuaciones de la gala sin lugar a dudas.

Alfred estuvo, bajo mi punto de vista, sublime. En un momento del concurso donde todos cantan muy bien, es lógico que se tengan en cuenta otros criterios a la hora de nominar. A mí, personalmente, me llegó muchísimo. Considero que es tremendamente complicado ser capaz de conseguir tanto con apenas un piano y dos focos, y él lo consiguió. Al jurado, sin embargo, parece que no le llegó. Cuestión de opiniones. Eso sí, negar la versatilidad de Alfred, que ha cantado en español, inglés y portugués, que ha estado frente a un piano, con un pie de micro y bailando, que ha pasado de Álvaro Soler a Michael Jackson... me parece ridículo. Otra cosa es que esperen más de él, pero versátil sí está siendo.

Nerea también hizo una gran actuación. Supo sacarle bastante partido a una canción como “Superstar” de Marta Sánchez, estuvo juguetona y sexy, y la vimos bastante cómoda en el escenario. Agoney, por su parte, hizo una preciosa interpretación vocal toda la primera parte de la actuación, pero al final patinó varias veces en la afinación, algo que le hizo salirse de la canción. Una pena, porque tenía un reto mayúsculo -letra en francés, idioma que no domina, y tema muy comedido, completamente contrario a lo que suele hacer-. El jurado no perdonó sus fallos, pero los profesores decidieron darle una nueva oportunidad.

Amaia estuvo como siempre: maravillosa a nivel vocal, demostrando que su voz es suficiente para conseguir todo lo que quiera. Sin embargo, me costó disfrutar de la actuación porque la canción era excesivamente lineal, sobre todo en comparación con las de los otros concursantes. El jurado le permitió cruzar la pasarela pero, por primera vez desde que empezó la edición, se cayó de la lista de favoritos de la audiencia.

Y si ella ha dejado esa lista, alguien ha tenido que sustituirla. La afortunada fue Ana War, que no solo se postuló, también por primera vez, como una de las tres más apoyadas por la audiencia sino que, además, fue la que más votos recibió a través de la app del programa y se convirtió en la favorita del público, ante la sorpresa de la canaria que no pudo contener su alegría y emoción. Lo cierto es que el reto que tenía no era moco de pavo: canción en inglés (lengua que no domina), estrofas muy rápidas, letra muy complicada, y bailando sin parar. A pesar de que se notó, en ciertas ocasiones, que se ahogaba un poco, el reto lo pasó con nota.

El hashtag para comentar el programa en Twitter superó, de nuevo, los 600.000 comentarios, y la audiencia volvió a verse incrementada, esta vez en 3 décimas hasta alcanzar el 18'8%, superando en share a su competidora directa, "La Que Se Avecina". Pero ahora nos preguntamos, ¿qué va a ser de nuestra vida el próximo lunes sin gala de OT? Porque, aunque sea Navidad, creo que vamos a necesitar nuestra dosis de este reality musical que está consiguiendo superar con creces todas las expectativas, que cada día reúne a más espectadores frente a la pantalla y que, para muchos, se ha convertido en lo más parecido a una droga. Para ese grupo de personas, entre las que me incluyo, se emitirá el martes 25 una gala especial, con actuaciones de los concursantes de esta edición a dúo con los de la primera, pero sin nominaciones ni expulsión.


Publicado por: Alfonso Halcón Olivero el 19 de diciembre de 2017;

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