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Alfred, un atisbo de esperanza en un mercado musical dominado por el reggaeton


Que los lunes son menos lunes desde que empezó OT es verdad. Que los martes me cuesta el doble levantarme de la cama, también. Pero lo cierto es que es una gozada disfrutar de las galas de Operación Triunfo tanto como lo hago yo.
Eso es posible gracias al empeño de los concursantes por mejorar día a día, y el trabajo de todo el equipo técnico, profesores y demás personal que hacen posible que los errores cometidos en el pasado puedan irse subsanando semana a semana.
El archifamoso “Eres Tú” de Mocedades abría una gala cargada de guiños eurovisivos. Las voces de los chicos se complementaron a la perfección en esta actuación grupal. Tras ella, fue el turno de Cepeda y Thalía, que se enfrentaban a una -bastante predecible- nominación. Él, que se mantuvo bastante frío y ausente durante toda la noche, realizó una interpretación aceptable del tema “Dancing On My Own” de Calum Scott, aunque estuvo bastante superior en los pases de micros de los pasados días. Thalía, sin embargo, se creció en el directo y realizó una actuación de notable alto, sabiendo transmitir el mensaje de “Cenizas” de Malú a la perfección. El 69% de la audiencia decidió que el salvado fuera Cepeda, algo que no pilló por sorpresa a casi nadie, pues se ha postulado como uno de los favoritos desde el principio del concurso.

Thalia, ejemplo de trabajo, perseverancia y esfuerzo, dejaba Operación Triunfo por la puerta grande y con una sonrisa de oreja a oreja, que demuestra lo importante que es estar orgulloso del trabajo propio y saber llevarte lo mejor de una experiencia como esta. Las semanas pasan, cada vez hay menos plazas disponibles en la Academia y el nivel de exigencia aumenta día a día, prácticamente sin avisar.

Las nominaciones de la gala fueron un tanto extrañas. Mireya, Ricky, Marina y Miriam fueron los propuestos por el jurado para abandonar el concurso, para sorpresa de los profesores -que se mostraron poco conformes con la decisión- y para la mía. Los dos primeros compartieron escenario cantando -y bailando- el “Madre Tierra” de Chayanne y, si bien es cierto que a ella pudimos verla bastante desubicada e insegura, Ricky se mostró muy cómodo y suelto, además de bastante afinado pese a tener coreografiados casi todos los movimientos.

Marina, por su parte, estuvo bien a nivel vocal en su actuación de “Dancing In The Moonlight”, aunque pudimos verla un poco perdida en escena. Y Miriam, que cantó sola “La Media Vuelta” -popularizada por Luis Miguel-, se mostró un poco fría en la interpretación pero hizo un trabajo vocal impecable. Finalmente, serán Marina y Mireya las que pongan en juego su plaza la semana que viene.

De los salvados por el jurado, tengo que destacar el trabajo de Amaia y Aitana, que cantaron con exquisito gusto “Con Las Ganas” de Zahara, pero también la contaron, algo aún más difícil. Nerea y Agoney se enfrentaron a la canción más complicada vocalmente de la gala, “Symphony”, y superaron el examen con nota. Raoul, compañero de actuación de Marina, estuvo correcto pero necesita explotar porque tiene un potencial brutal que no se está viendo. Roi y Ana salvaron un número que podría haber pasado desapercibido frente a los demás, aunque creo que él estuvo bastante por encima de ella. War evoluciona, pero lo hace a pasos bastante cortos, lo que me hace seguir viéndola a un nivel inferior que los demás, aunque es trabajadora como la que más.


Y cómo olvidar a Alfred. Con un número eurovisivo se abrió la gala y con otro, que sirvió de homenaje al artista que canta el tema, se cerró. “Amar Pelos Dois” le venía como anillo al dedo. Sin embargo, Salvador Sobral y él son artistas bastante similares en influencias y en el modo que tienen de ver la música, así que se complicaba el reto: no solo tenía que cantar e interpretar bien la canción sino que, además, tenía que alejarse en la medida de lo posible del portugués, para que no pudieran tachar su actuación de “imitación”. ¡Y vaya si lo hizo! Alfred -como Sobral- pertenece a ese grupo de artistas únicos, especiales, originales, que tienen mucho que cantar pero también mucho que decir. Y el público respaldó esta tesis eligiéndolo como favorito de la semana por primera vez.

Este triunfo, realmente, va mucho más allá de su satisfacción a nivel personal. Parafraseando las palabras de Joe Pérez-Orive: "en tiempos de reggaeton, él toca el trombón". Es la esperanza blanca en una industria musical que, en nuestro país, está completamente dominada por el reggaeton (del Top10 de ventas, 7 canciones pertenecen a este género). España, de momento, está apostando por Alfred, así que no está todo perdido.

Si hay una palabra que define a todos y cada uno de los concursantes, esa es, sin duda, evolución. De esos chicos que pisaban el escenario titubeantes y con miedo en la gala 0 solo queda su esencia, eso que los hacía especiales y que, a día de hoy, permite que lo sigan siendo. Eso que hace que llevemos un mes enganchados a ellos. Por lo demás, son personas completamente nuevas, con muchas más tablas y seguridad, con un aprendizaje que no se puede conseguir fuera, y con más ganas -aún- de comerse el mundo. Esto último será, poco a poco, más fácil para ellos, pues cada vez hay más hogares españoles enamorados de estos jóvenes que irradian carisma, talento e ilusión.
Publicado por: Alfonso Halcón Olivero el 21 de noviembre de 2017;

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